Cómo mi hermano Paco Pes ganó la Ultra Trail el Rincón de 170 kilómetros en su IV Edición

Cuando el 11 de octubre del año pasado mi hermano –Francisco Vicente Pes Rivas, Paco para los amigos– terminó de correr la prueba de 100 kilómetros de la Ultra Trail del Rincón, lo primero que le dijo a su mujer –mi cuñada Mamen– fue: "el año que viene me presentaré para ganar la carrera de 170".

Y un año después, el 10 de octubre de 2015, mi hermano ha podido conseguir lo que le dijo a Mamen, cumpliendo así uno de sus sueños. Algo que, hace tan solo tres años y medio hubiese sido impensable, cuando empezó a hacer deporte el 31 de mayo de 2012, comprándose una bicicleta en Carrefour y cogiéndola durante una hora tres veces por semana. Entonces tenía 36 años y pesaba 86 kilos, no los 59 que pesa actualmente. Mide 1’65cm. Dos semanas después de comprarse la bici, empezó a correr.

Muy atrás quedaban los años en los que jugó al fútbol en el Club Deportivo Acero de Puerto de Sagunto cuando era muy joven –desde los 12 a los 16 años– y hacía mucho deporte. Posteriormente, también jugó un par de años en el CDF Canet d'En Berenguer.

Por otra parte, siempre ha sido un amante de la naturaleza, aficionado al senderismo y a la montaña. De hecho, desde los 18 a los 23 años perteneció al Centre Excursionista de Valencia. Después de eso, y con el paso de los años, fue haciendo cada vez menos deporte. Engordó y cogió sobrepeso.

Volviendo a la carrera, en la siguiente imagen he capturado los tiempos de llegada de los 12 participantes que terminaron la UTR-170 en su IV edición en 2015.

Clasificación Ultra Trail El Rincón 170 en 2015

Empezaron 28 corredores. Pero, 16 de ellos se tuvieron que retirar a lo largo del recorrido. En este enlace se puede ver la clasificación general.

Más abajo cuento cómo ha conseguido ponerse tan en forma para llegar al punto de ganar esta difícil carrera, teniendo en cuenta además que no pertenece a ningún club, ni tiene entrenador, ni fisio, etc., sino que se ha preparado él solo por su cuenta, aprendiendo de libros, Internet y, sobre todo, de la práctica.

Por otra parte, aquí se pueden consultar los resultados de la UTR-100 de 2014, donde quedó sexto. Terminaron la prueba 52 corredores de 62 participantes. A continuación, muestro los tiempos de los 12 primeros clasificados:

Primeros clasificados Ultra Trail El Rincón 100 en 2014

DIFICULTAD DE LA PRUEBA UTR-170

Ahora bien, aunque su mujer e hijos, sus amigos, y el resto de la familia estamos muy contentos de que haya ganado la prueba –ya solo que la terminase considerábamos que era un triunfo–, hemos sufrido mucho durante el transcurso de la misma, más de lo que pensábamos inicialmente.

Ya de por sí, la prueba es dura debido al gran número de kilómetros que hay que recorrer por montaña, por lo menos durante una noche pudiendo ser dos –el límite para hacerla son 42 horas–, por un terreno inhóspito lleno de peligros, corriendo a escasos centímetros de precipicios, ríos o acequias en algunos tramos, con niebla, teniéndose que sujetar a cadenas o cuerdas en otros tramos, subiendo y bajando escaleras, tropezando con pedruscos, etc. Tan solo hay que ver el perfil del recorrido. Entre otros sitios, se pasa por el Alto de las Barracas, siendo, con 1838 metros de altura, la cumbre más alta de la Comunidad Valenciana:

Perfil Ultra Trail El Rincón 170

Paco ha terminado con una uña del pie rota –dice que se le caerá y volverá a salir otra– y las piernas por debajo de la rodilla llenas de heridas de piedras que saltaban, roces con zarzas, pinchos, etc. Además, se cayó tres veces. Pero, por suerte, no se hizo nada en las caídas. Lo más grave que se hizo fue una herida de unos cinco centímetros en el lateral del muslo derecho, porque se clavó una rama. Verla impresiona. Sin embargo, no le impidió seguir corriendo. Otros corredores sí sufrieron heridas y lesiones más importantes.

Y por si esto fuera poco, aparte de ello, hay que lamentar que alguien haya intentado perjudicar a los corredores –y a la carrera– cambiando señales de ubicación o haciéndolas desaparecer en distintos puntos del recorrido. La propia organización de la carrera, en su perfil de Facebook, hizo un comunicado sobre ello en un momento dado:

Disculpas Ultra Trail el Rincón

A mi hermano esto le afectó bastante. De hecho, fue el primero que sufrió esta circunstancia al ir en cabeza de la prueba hasta el quinto control en el kilómetro 73 (ADEMUZ). En ese momento llevaba 26 minutos de ventaja sobre el segundo clasificado. Pero, debido a dichos problemas que después describiré con más detalle, perdió mucho tiempo intentando encontrar el camino por donde seguir y bajó hasta la cuarta posición en el sexto control ubicado en el kilómetro 86 (NEGRÓN).

Ya había tenido problemas con las señales en otro tramo anterior –entre Puebla San Miguel y Casas Bajas– y había informado de ello con el teléfono móvil a la organización, quien le comunicó que lo subsanarían lo antes posible. Pero, él se vio muy afectado por estas circunstancias, probando distintas rutas por donde seguir hasta que daba con otra señal y podía continuar. Según sus cálculos, en el kilómetro 86 había hecho alrededor de doce kilómetros de más.

Cuando estaba llegando al control del kilómetro 86 –fue quizás el momento más crítico de la carrera para él– estaba muy afectado por todos estos problemas, tanto es así que iba con la idea en la cabeza de dejar la carrera después de casi 13 horas y media corriendo. Pensó, "no merece la pena seguir corriendo. Además, mi familia estará sufriendo y preguntándose por qué he tardado tanto tiempo en hacer este tramo.". Pero, algo le hizo cambiar el chip para decidir seguir adelante.

AGRADECIMIENTOS

Por otro lado, antes de pasar a relatar los hechos más en detalle, quiero dar las gracias –en nombre de mi hermano, nuestras familias y mío propio– a la organización y a todos los voluntarios y otras personas que se volcaron en todo momento en ayudarle –a él y a otros corredores– durante y después de la carrera. ¡Muchísimas gracias a todos!

En la siguiente foto, subida en el perfil de Facebook de la UTR el Rincón, se puede ver a muchos de los voluntarios:

Voluntarios Ultra Trail El Rincón

Y los comentarios fueron todos de agradecimiento con ellos, como se puede ver en la siguiente captura de pantalla:

Comentarios a los volutarios UTR 2015

SIGUIENDO LOS PASOS DE FRANCISCO ROBRES

El gran Francisco Robres Monforte había ganado todas las ediciones anteriores de la UTR-170. Las tres realizadas en 2012, 2013 y 2014. Y mi hermano sabía que este año no iba a competir.

Lo que Paco hizo unos meses antes de la carrera, fue estudiar el recorrido y sus tiempos de paso por cada control en la edición del año pasado:

Tiempos de Francisco Robres Monforte UTR170 2014

Se marcó como objetivo intentar igualar los tiempos de Francisco Robres hasta Ademuz y, a partir de ahí, intentar incluso rebajar sus tiempos. De modo que, preparó los siguientes gráficos plastificados con los tiempos de Francisco Robres, los cuales llevaba sujetos en un brazo con unas gomas. Por un lado, desde el kilómetro 0 (CASTIELFABIB) hasta el 73 (ADEMUZ):

Gráfico desde Castielfabib hasta Ademuz en UTR 2015

Y, por otro lado, desde el kilómetro 73 (ADEMUZ) hasta la meta nuevamente en CASTIELFABIB:

Gráfico desde Ademuz hasta Castielfabib en UTR 2015

A continuación, muestro los tiempos de paso que hizo:

Tiempos de Paco Pes UTR170 2015

Como se puede apreciar, hasta el kilómetro 45 (PUEBLA DE SAN MIGUEL), consiguió realizar unos tiempos muy similares a Francisco Robres. Tan solo había una diferencia de 6 minutos y 12 segundos en ese kilómetro. Pero, a partir de ahí, empezaron los problemas con señales y balizas que habían desaparecido o no estaban donde debían. Por si fuera poco, también encontró niebla en el camino.

En el siguiente control –kilómetro 65.3 (CASAS BAJAS)– la diferencia aumentó a 55 minutos. Para más tarde, en el kilómetro 86 (NEGRÓN) –como ya he explicado antes– alcanzar la máxima diferencia, 1 hora y 54 minutos. A partir de ahí, como era su intención, consiguió reducir tiempos y quedarse a 31 minutos de la marca de Francisco Robres del año pasado. Incluso, la diferencia podría haber sido un poco menos si, casi llegando a la meta, no hubiese tenido otro problema con las señales, como contaré luego.

LA SALIDA: 19:00H. DEL 9 DE OCTUBRE DE 2015

El viernes 9 de octubre fue fiesta en la Comunidad Valenciana, por lo que Paco y Mamen no tenían que ir a trabajar. Sin embargo, en Pamplona era día laboral, siendo este uno de los motivos principales por los que no fui de apoyo a la carrera, aunque me hubiese encantado. Así que, desde primeras horas de la mañana mantuvimos la comunicación por teléfono y a través del WhatsApp. Hasta que, a las 19:00h. tuvo lugar la salida en Castielfabib. A partir de ese momento, no mantuvimos ninguna comunicación con mi hermano hasta las 15:47h. del día siguiente en el control del kilómetro 136.8 (OFICINA TURISMO) donde mi cuñada y mis sobrinos le estaban esperando.

Salida Ultra Trail El Rincón de 170 kilómetros en 2015

¡Ahí salían 28 valientes! Paco, vestido de negro y con gorro azul, aparece en la foto saludando a Mamen y a sus dos hijos –Héctor y Marcos– de 6 y 8 años, que estaban muy emocionados de ver a su padre correr su segunda Ultra Trail.

Quizás este dato sorprenda a muchos. Pero, antes de esta carrera, solo había corrido una Ultra Trail, la UTR-100 de la III Edición en octubre del año pasado (2014). Anteriormente, en febrero de ese mismo año, había corrido la XVI MARATÓN DE ESPADÁN, haciendo un tiempo de 5:20:08 (aquí se pueden ver los resultados).

Y antes de estas dos carreras, solo había participado en el XXIII MEDIO MARATÓN DE VALENCIA TRINIDAD ALFONSO el 20 de octubre de 2013 haciendo un tiempo de 1:28:41 y en la XXXIII Maratón Divina Pastora Valencia el 17 de noviembre, también en 2013, en 3:14:03 (se pueden ver los tiempos aquí).

20:47h. -  Km. 19 (MAS DEL OLMO)

Algunos amigos y casi toda la familia estábamos pendientes de su paso por el primer control en la web de Runedia, concretamente en este enlace. En mi caso, lo estaba mirando en el móvil. Y cuando comenzaron a aparecer los resultados empezamos a emocionarnos.

¡Iba el primero! Aventajando en más de 10 minutos al segundo.

Tiempos en kilómetro 19 UTR-170 Mas del Olmo

Realmente me impresionó. Pasó casi 13 minutos antes que Francisco Robres el año pasado, que lo hizo en dos horas. Además, había tomado una ventaja considerable al segundo y al tercer clasificado que iban muy parejos, con solo una diferencia de 8 segundos entre ellos. Pensé, "¿no se estará pasando con el ritmo?". Por un momento, me preocupé un poco. Sin embargo, por otra parte, sabía que este último año se había entrenado superduro preparándose para esta carrera. En consecuencia, también pensé que él sabría lo que estaba haciendo.

22:35h. - Km. 30 (ALTO BARRACAS)

A las 22:36h. mi mujer –Merche– escribió en el grupo familiar de WhatsApp "Sigue el primero", "Segundo punto de control :)" y Mamen respondió "Mareeee va como una motooo". Después, mi madre añadió "Está cumpliendo".

La ventaja con respecto al segundo corredor en ese momento era de más de 17 minutos. Estábamos todos muy contentos en esos momentos y disfrutando de la carrera en la distancia. Mamen se había vuelto a casa con los niños a pasar la noche y había quedado con mi hermano en verse al día siguiente en el kilómetro 136.8 (OFICINA TURISMO).

Tiempos en kilómetro 30 UTR-170 Alto Barracas

A las 22:40h. compartí en Facebook la foto de la salida de la prueba que había publicado la organización de Ultra Trail el Rincón:

Foto de salida de UTR-170 en 2015 en Castielfabib

Yo ya vi evidente que de algo estaba sirviendo la intensificación de entrenamientos que había hecho Paco durante los últimos 8 meses, preparándose especialmente para esta carrera. Llegando a hacer de forma habitual tres sesiones al día. Levantándose a las 5:20h. de la mañana para correr aproximadamente 15 kilómetros de lunes a viernes en ciudad, vive en Valencia. Después, estando casi toda la mañana de pie en el trabajo y haciendo algunos esfuerzos físicos propios de su trabajo en un comercio de Puerto de Sagunto –moviendo cajas o trasladando material–. A continuación, antes de comer, nadando entre 1,5 y 2 km., o recorriendo 25-30 kilómetros en bici. Siguiendo de pie en su trabajo por la tarde. Finalmente, por la noche en casa, corriendo 3 km. en cinta y haciendo su propio circuito de pesas, flexiones, las sagradas abdominales, ejercicios de fortalecimiento de aductores, etc. Así, día tras día, de lunes a viernes. Los sábados descansaba, y el domingo corría entre 30 y 40 km. por montaña –alguna vez un poco más– en la Sierra Calderona. Con todo ello, el propósito que tenía era fortalecer y habituar al cuerpo a estar haciendo ejercicio todo el día. Se preparó a conciencia esta carrera.

Dos meses antes de la prueba, intensificó estos entrenamientos durante cuatro semanas, corriendo aproximadamente 120, 130, 140 y 150 km. respectivamente cada semana, y manteniendo el resto de sesiones. Después, las últimas cuatro semanas antes de la carrera, progresivamente bajo el ritmo de entrenamientos, y redujo a 120, 90, 60 y 40 km. aproximadamente.

0:25h. - Km. 45 (PUEBLA SAN MIGUEL)

Los mensajes en nuestro grupo familiar de WhatsApp eran constantes hablando sobre la carrera y otros temas. Sin embargo, todos se fueron a dormir antes de las doce de la noche y yo me quedé trabajando en el ordenador. Cuando apareció su tiempo, observé que la diferencia con el tiempo de Francisco Robres del año pasado era menor a 7 minutos. Me esperé a que llegasen otros corredores –ahora no recuerdo cuantos– para saber qué diferencia había.

Tiempos en kilómetro 45 UTR-170 Puebla San Miguel

Por ahora, estaba cumpliendo su objetivo. Además, el segundo y tercer clasificados estaban a 19 minutos. Me fui a dormir. Por la mañana, si todo iba como hasta ahora, debería pasar por el kilómetro 94 (TALAYÓN) alrededor de las 8:00h.

4:14h. - Km. 65.3 (CASAS BAJAS)

Me desperté a las cinco en punto de la mañana y consulté la clasificación en el móvil, lo había dejado en la mesita de noche. Vi que seguía el primero, 24 minutos por delante del segundo, y seguí durmiendo.

Tiempos en kilómetro 65 UTR-170 Casas Bajas

Lo que no me di cuenta en ese momento, fue que los 7 minutos de diferencia respecto a los tiempos de Francisco Robres del año pasado, ahora se habían convertido en 54. Algo le había pasado.

Según me explicó después de la carrera, aproximadamente desde el kilómetro 53 –cerca de Tortajada– y hasta el 60, faltaban muchas señales. Cada dos por tres no sabía por dónde seguir. Encontraba señales muy distanciadas. En un momento dado, se encontró tan perdido –cree que ahí perdió unos 15 minutos– que llamó a la organización con el móvil. Concretamente a las 2:06h. según el registro de llamadas de su móvil. La llamada duró un minuto y cincuenta y un segundos. Les explicó que no sabía por dónde seguir. No veía las señales. Le dijeron que siguiese buscando. Así lo hizo hasta que por suerte encontró la señal por donde seguir y volvió a llamar a la organización. Eran las 2:09h. Entonces, la conversación duró cuatro minutos y veintiún segundos. Les explicó los problemas que estaba teniendo. La organización le dijo que mandarían a gente para remarcar ese tramo.

Al respecto, en este artículo del Levante publicado el lunes 12 de octubre de 2015, Mateu Chilet Torrent, uno de los corredores de la UTR-100 que corrió por motivos solidarios para recaudar fondos para la SVPAP (Societat Valenciana Protectora d´Animals i Plantes), habla sobre este tema. En el artículo se menciona a los cazadores como posibles responsables de quitar las balizas de los árboles. A continuación, muestro una captura de pantalla del artículo:

100 kilómetros solidarios por montaña en UTR 2015

Una vez finalizada la carrera, alguien de la organización le comentó a mi hermano que hubo quien encontró hasta 5 señales juntas. También, le dijeron que ellos habían puesto las señales a las 22:30h. Por lo que, alguién debió quitarlas o cambiarlas de sitio después.

Por si esto fuera poco, en dirección a Casa Bajas encontró niebla muy espesa. Era de noche y no se veía a un metro de distancia. Así que, aunque hubiese señales, era muy difícil encontrarlas. Echó en falta señales luminosas. Cuando había senda, más o menos se podía apañar. No obstante, en campo abierto, era muy difícil avanzar. En una ocasión, empezó a dar vueltas en círculos hasta que encontró un camino y se dijo a sí mismo "voy a tirar por aquí". Por suerte, a unos 100 metros vio la siguiente señal. A veces, cuando decidía retroceder, la suerte era volver a encontrar la última señal que había visto. Otras señales que colgaban de los árboles posiblemente no las vio porque el viento las movía. Algunas también se habían caído al suelo. Supongo que la organización habrá tomado nota de todo ello para intentar que el año que viene no vuelva a ocurrir algo parecido sabiendo que es muy normal que allí haya niebla y viento.

A las 4:12h. recibió una llamada en el móvil. Se imaginó que era la organización interesándose por él. Pero, ya estaba llegando al puesto de Casas Bajas y no cogió la llamada. Efectivamente, cuando llegó a las 4:14h. le comunicaron que le esperaban sobre las 3:20h. y por eso le habían llamado. Él les dijo que se imaginaba que eran ellos. Como estaba ya llegando no quiso perder tiempo sacando el móvil de la mochila. Se sintió bien por el hecho de que se preocupasen por él, se sintió arropado. Fue un buen detalle. Sin embargo, se había retrasado unos 50 minutos en este tramo.

Cuando me contó todo esto, pensé que todas estas circunstancias habrían afectado más o menos por igual a otros corredores. Sobre todo a los que iban más a la cabeza de la prueba, hasta que la organización, en un momento dado, hubiese ido a revisar y corregir la señalización. Posteriormente, el jueves 15 de octubre, leí en un artículo de Antonio Requena –llegó tercero a la meta– que efectivamente así había sido, aunque algunos participantes llevaban GPS. De hecho, Antonio en su crónica de la carrera escribió:

"...el caso es que varias veces tuve que esperar al que venía detrás, que además llevaba GPS, y si no es por él, todavía estoy buscando el camino."

Mi hermano no llevaba GPS y, en el siguiente tramo, a la salida de Ademuz, le ocurrió algo donde todos los datos que he recopilado me llevan a pensar que Paco fue el más perjudicado con diferencia. Por no decir el único perjudicado.

5:27h. - Km. 73 (ADEMUZ)

Cuando llegó a Ademuz, pidió la bolsa que al inicio de la prueba había dejado a la organización para recogerla en ese avituallamiento. En dicha bolsa, él había dejado algunas barritas y geles energéticos que guardó en la mochila que llevaba en la espalda.

En Ademuz rellenó agua –cosa que sólo hizo en este control y en el del kilómetro 136.8 (OFICINA TURISMO)–, pero no estuvo mucho rato. En ningún control paraba más de 3 minutos. Solía beber bebida isotónica y agua, y comer poco. Algo de macarrones, algún trozo de melón, un plátano, quizás membrillo o galletitas saladas, y procuraba salir lo antes posible. Acostumbraba a salir con trozos de fruta en las manos.

Hasta ese punto de control fue el primero, sacando casi 26 minutos de ventaja al corredor que llegó segundo a Ademuz, que iba prácticamente junto a los tres siguientes. En la siguiente imagen se puede ver que entre el segundo y el quinto solo había una distancia de 13 segundos.

Tiempos en kilómetro 73 UTR-170 Ademuz

De todas formas, Paco no sabía cuánta ventaja llevaba sobre sus perseguidores, ya que, en los puestos de control no le iban proporcionando esta información. En cada control, le podían haber dicho qué diferencia obtuvo en el control anterior. Pero, nunca le dieron esa información cuando fue el primero. Pienso que, esto es algo que también debería mejorar la organización para la próxima edición.

No obstante, todo iba a cambiar muy pronto, ya que, debido a un gran contratiempo, en el siguiente control descendería hasta la cuarta posición.

LA "P-E-N-E-P-U-T-A-D-A"

Al salir de Ademuz, el recorrido de la prueba transcurría –hacia la izquierda– siguiendo la línea naranja de la siguiente imagen:

Peneputada en Ultra Trail El Rincón 170 entre Ademuz y Vallanca

Pues bien, justo donde he pintado el círculo rojo, abajo a la izquierda, cruzó el río y, a su derecha, encontró dos señales –cuando lo normal es que solo haya una– y, en medio de las dos señales alguien había dibujado con yeso un pene gigante. Sí sí, lo que digo, un pene. Más o menos medía un metro y veinte centímetros de largo por un metro de ancho, según recuerda mi hermano. Asimismo, habían dibujado los testículos, cuando lo que allí tendría que haber encontrado era una línea blanca, indicando que por ahí no era el camino.

En la siguiente imagen muestro una captura de pantalla del punto 3 del reglamento de la prueba donde se indica que el recorrido deberá estar señalizado con marcas de yeso en el suelo en los cruces:

Reglamento acerca de las marcas de yeso en UTR-170

Sin embargo, en aquel cruce, en el suelo alguien había dibujado lo que yo llamo una "p-e-n-e-p-u-t-a-d-a". En ese momento, el primer pensamiento que le vino a la cabeza fue "¡Esto significa que estoy jodido!". Y no se equivocaba. Llevaba más de diez horas corriendo, eran más de las cinco y media de la mañana, estaba cansado, tenía sueño y algún estúpido le había dibujado una "pilila" en el suelo. Anteriormente, habían quitado señales del camino. No obstante, ahora, el que fuese, había ido un paso más allá.

El caso es que creyó que el recorrido iría por la derecha, pensó que era lo más lógico estando dos señales allí. De tal forma que, subió por el camino de hormigón que he marcado en la imagen con puntos rojos –unos 400 ó 500 metros–, pero no vio ninguna señal. Llegó hasta la carretera asfaltada CV-478 y allí tampoco vio nada. Por consiguiente, decidió ir bajando y mirando a izquierda y derecha. Pensó que quizás la ruta seguiría por uno de los senderos que he pintado con puntos verdes. Pero, allí no vio ninguna señal tampoco.

Cuando llegó abajo, decidió volver a revisar el sendero verde que está más abajo. Así que, dio media vuelta y subió para revisarlo. Pero, tampoco encontró nada. Bajó de nuevo y probó por donde he pintado los puntos blancos hacia la derecha. Pero, allí solo encontró matorrales, pinchos, hierbajos... Era intransitable. En ese momento, estaba tan convencido de que tenía que ser por la derecha, que no se le ocurrió probar por la izquierda del río.

Volvió a subir por el camino de puntos rojos –revisando cada posible sendero nuevamente– hasta la carretera otra vez –su mente le decía que tenía que ser por ahí–, pero no encontró nada. Estaba desorientado, no paraba de subir y bajar, y decidió llamar por teléfono a la organización por tercera vez. Eran las 5:58h. según el registro de llamadas de su móvil. Les contó lo que le estaba pasando y lo que alguien había dibujado en el suelo. Le dijeron que tenía que seguir el río, pero no le especificaron que tenía que ir hacia la izquierda. La llamada duró 45 segundos. En consecuencia, volvió a bajar e hizo un nuevo intento por la línea de puntos blancos. Pero, ese no era el camino. 

Entonces, por primera vez, se le ocurrió que podría ser por la izquierda del río. Así que, lo probó. ¡Ese era el camino correcto! Sin embargo, cuando llevaba unos 60 ó 70 metros sin ver nada, decidió darse la vuelta. Fue una pena, porque a tan solo unos pocos metros más hubiese encontrado la siguiente señal.

Volvió a subir por el camino de puntos rojos por enésima vez, ya había perdido la cuenta. Estaba en una encrucijada. No sabía qué hacer, estaba totalmente desorientado. Pero, desde la carretera él veía unas luces de unas casas. Pensó "¡Qué voy el primero y estoy perdiendo un montón de tiempo!". Decidió volver a llamar a la organización. Eran las 6:07h. Les explicó que no encontraba nada. Él veía las luces y no le pareció que estuviesen muy lejos, por lo que les preguntó si por la carretera se podía ir a Vallanca, que era el próximo pueblo por el que tenía que pasar. Le dicen que no, que tenía que ir por el río. También le dicen que enseguida iban a dar la salida de la UTR-100 –estaba programada para empezar a las 6:00h. pero iban con retraso– y enseguida irían para comprobar la señalización y arreglarlo. La llamada duró un minuto y once segundos.

No sabía qué hacer. Así que, se dijo a sí mismo "esas luces no parecen estar muy lejos. Me voy por la carretera", y lo hizo siguiendo los puntos azules que he pintado en la imagen, pensando que quizás llegaría a Vallanca y allí reencontraría las señales.

Como os podéis imaginar, se llevó una sorpresa muy desagradable cuando se dio cuenta que había vuelto a Ademuz.

Estaba a las afueras del pueblo y, al retomar el recorrido naranja, justo en ese momento pasaba un grupo de los de la UTR-100. Parece ser que, según comenta Antonio Requena en su crónica, hubo problemas también con las balizas nada más comenzar esta prueba. De este dato no teníamos constancia hasta que leímos su artículo, donde relata:

"Cuál fue la sorpresa cuando nos dirigíamos por una calle y nos encontramos que venía un grupo muy numeroso de los de 100 en dirección contraria, junto a uno de la organización. Y es que resulta que alguien se estuvo entreteniendo anoche cambiando las balizas."

Por tanto, se unió a los de la UTR-100 que pasaban por delante suya cuando llegó a Ademuz. Pero que, según hemos deducido mi hermano y yo, era un grupo un poco más adelantado al que encontró Antonio Requena, que salía de Ademuz junto a Víctor García y Lamberto Vidagany. Muchas horas más tarde, ellos llegarían a meta en tercer, sexto y quinto lugar, respectivamente.

Cuando se unió al grupo de corredores que pasaban de la 100, pensó "bueno, voy con ellos a ver por dónde tiran cuando lleguen a la pilila". Yendo hacia allí, tiene el recuerdo de mirar el reloj y ver que eran las 6:21h.

En pocos minutos llegaron a la "pilila". Paco iría como a 100 ó 150 metros de la cabeza. Entonces, conforme llegaba, observó que todo el mundo tiraba para arriba hacia la carretera –como había hecho él anteriormente–. Así que, se paró, no subió otra vez. Veía que todo el mundo pasaba por su lado y subía la cuesta en dirección hacia la carretera. Cuando, de pronto, vio que todos empezaron a bajar.

Él siguió allí parado, esperando a ver qué pasaba. Eran muchos, y entre todos empezaron a buscar por distintos sitios. "Quizás alguno encuentre por dónde hay que seguir" pensó. Efectivamente, de pronto alguien avisó que ya habían encontrado la siguiente señal y ya él tiró para adelante también.

Se dio cuenta entonces de la obcecación que había tenido de buscar insistentemente por la derecha, cuando la ruta seguía por la izquierda. Su mente le jugó una mala pasada. Y por tan solo 40 ó 50 metros no encontró la señal antes.

Había estado unos 50 minutos gastando fuerzas tontamente, perdiendo tiempo y acumulando un estrés emocional adicional. Todo ello supuso que, de camino a Vallanca, se empezase a desmoralizar y desconcentrar. Además, empezó a notar un gran cansancio en su cuerpo y comenzó a rondarle por la cabeza la posibilidad de dejar de correr cuando llegase a Negrón. Estaba pensando en abandonar.

No podía pensar bien. Siguió corriendo a pesar de todo. A ratos corría y a ratos andaba para recuperarse del esfuerzo que había hecho. Se había dado una paliza subiendo y bajando el camino de hormigón a la carretera. Además, había sufrido un golpe psicológico importante. Muchos corredores le adelantaron. En aquellos momentos, ni se preguntó, ni se dio cuenta si alguno de ellos era de la 170. No tenía ni idea de los tiempos que estaban haciendo los demás. Tenía tal lío en su cabeza, que no podía pensar con claridad. ¿Le habrían adelantado? De ser así, ¿cuántos? ¿Les habría afectado a sus perseguidores el contratiempo de la "pilila"? No tenía ni idea. No sabía que al llegar al siguiente control estaría en cuarta posición. De todas formas, cuando más tarde alcanzó a los tres corredores que se le habían puesto por delante –a dos de ellos en la subida al Talayón y al tercero en la subida a la Cruz de los Tres Reinos–, al hablar con ellos, los tres le preguntaron qué le había pasado para perder tanto tiempo y, cuando les contó lo que le había ocurrido, no recuerda que ninguno de ellos le comentase haber tenido ese problema.

Varios días después de la carrera, al leer en la crónica de Antonio Requena el siguiente párrafo, fue cuando supimos dónde había sido adelantado. Asimismo, dedujimos que el grupo de corredores que se encontró mi hermano cuando llegó a Ademuz por segunda vez, tenía que ser distinto al que se encontraron Antonio Requena, Víctor García y Lamberto Vidagany al salir de dicho pueblo:

"Camino a Negrón, Víctor se quedó atrás y Carlos nos alcanzó a Lamberto y a mi. Cuando íbamos los tres por un camino llano junto con los demás corredores de la de 100, adelantamos a un chaval que iba caminando, como abatido, y a mi me pareció que llevaba el dorsal 2, de la de 170. Yo no lo había visto todavía al que iba primero, pero estaba seguro que era ese. Y en Negrón (Km. 86) nos lo confirmaron."

Por otro lado, he leído en Facebook decir a algunos corredores que no observaron ningún problema de señalización en ningún punto del recorrido. Supongo que cuando pasaron por los distintos sitios en los que mi hermano tuvo dificultades, la organización ya los habría arreglado.

Las preguntas que me hago ahora son, ¿quién colocó las dos señales allí –mal puestas– y dibujó con yeso el pene en el suelo? No creo que fuesen niños. También me pregunto, ¿quién conoce ese lugar? ¿quién sabe moverse por ese sitio a esas horas de la noche? ¿quién sabe que por ahí baja un camino desde la carretera? ¿con qué antelación pensó o pensaron en hacer eso?

Quizás, el o los culpables de aquella acción, ahora mismo al leer esto se estén riendo. Desconozco si fueron cazadores u otras personas. En cualquier caso, pienso que "les salió el tiro por la culata", ya que, a pesar de que durante algunos kilómetros de la carrera Paco quedó tocado –sobre todo tenía un sentimiento de frustración– más tarde se repondría consiguiendo ganar la prueba y sintiendo doble satisfacción por la victoria. Y es más, si la carrera hubiese transcurrido con normalidad –independientemente de que Paco ganase o no– a mi no se me hubiese ocurrido la idea de escribir este artículo. Pero, cuando me enteré de lo ocurrido, tomé la decisión de dar a conocer los hechos a través de mi blog, y de paso contar su historia, y contar también cómo vivimos la carrera los familiares. ¿Ha estado preparando esta carrera a conciencia durante un año para que ahora algún estúpido le perjudique de esta forma y se vaya de rositas? Desde luego, no me pareció una chiquillada y pensé que lo mejor que podía hacer era escribir este artículo.

Lo que tampoco sabía nadie, era la fuerza mental –no solo física– que tiene Paco. Y que ante las dificultades, aunque en un momento dado pueda tener un bajón, después se crece multiplicando sus ganas y energía por conseguir algo. Él es así.

8:28h. - Km. 86 (NEGRÓN)

Cuando estaba llegando a Negrón, pensaba seriamente en llegar y retirarse de la carrera. Por su mente, pasó la idea de que no merecía la pena sufrir más, ni que tampoco la familia sufriese más. Esto no lo había hecho durante la carrera hasta ese momento –pensar en la familia–, y no volvería a hacerlo después de pasar por Negrón. Era algo que se había propuesto antes de la carrera, precisamente para no distraer su mente. El año pasado, en la prueba de 100 kilómetros, sí pensó a menudo en la familia y en otras cosas. Pero, este año intentó no pensar en nada, solo correr y correr. No quería distracciones de ningún tipo, solo correr y procurar no chocar con las piedras del camino.

Realmente, no estaba enfadado con lo que le había pasado a la salida de Ademuz. Más bien, se sintió frustrado, desilusionado. Si se hubiese enfadado, el coco le hubiese hecho no seguir.

Cuando empezó a correr la carrera, desde el minuto uno, hizo un ejercicio de mentalización diciéndose a sí mismo que si llegaba el primero a Ademuz, ganaría la carrera. Sabía que lo más duro era la primera parte hasta ese punto, donde además, se corría por la noche con muy poca visibilidad. A partir de ahí, sabía que el terreno era más fácil, se podía correr muy bien en las bajadas y en los llanos. Conocía el terreno de la 100 que corrió el año anterior. Por otra parte, el año pasado corrió la prueba sin estar al cien por cien. La corrió con un dolor en la pierna que arrastraba desde hacía algunos meses, y aun así acabó en sexta posición. Pero, este año todo era distinto, físicamente estaba como nunca, y se había mentalizado lo máximo posible para salir a ganarla.

Sin embargo, lo acontecido a la salida de Ademuz le afectó bastante, sus planes parecían no poder cumplirse, por eso estaba muy frustrado. Fue el mayor contratiempo que tuvo durante la carrera.

Al llegar a Negrón, preguntó por el tiempo que hacía que había pasado el primero de la 170. No tenía ni idea de cómo iba en la clasificación, pero intuyó que ya no era él quien lideraba la carrera. Alguién de la organización le dijo que creía que el primero había pasado hacía unos 9 minutos.

Sobre los tiempos, parece ser que hubo muchos problemas con el sistema de control y la organización tenía que tomarlos a mano. Realmente estaba a 7 minutos como se puede ver en la siguiente imagen.

Tiempos en kilómetro 86 UTR-170 Negrón

Por otra parte, él no sabía que tenía a tres corredores por delante. Ni se lo dijeron ni lo preguntó. Simplemente, se quedó con el dato de los 9 minutos. Y en ese preciso instante, sus pensamientos empezaron a cambiar. Se hizo la siguiente pregunta, "¿Después de todo el tiempo que he perdido, solo estoy a nueve minutos?". Esta pregunta le desbloqueó mentalmente. Se dio cuenta que había tardado alrededor de tres horas en recorrer el tramo Ademuz-Negrón, mientras que Francisco Robres, solo había tardado una hora y cincuenta y cinco minutos el año pasado. Por lo que, si no volvía a tener contratiempos –ahora no iba el primero recibiendo todos los palos– podía volver a hacer los tiempos que tenía pensados y ganar. Asumió que lo que le pasó, le tenía que pasar, pero podía continuar.

Paró muy poco tiempo para comer algo, como habitualmente hacía, y salió de Negrón con otro chip en la cabeza. Salió con calma, y se dijo a sí mismo "vamos a pensar". Había estado a punto de tirar la toalla. Pero, por otra parte, pensó que si lo hacía era como haber perdido todo un año entrenando. Era como si todo el tiempo que había estado preparándose, privándose de estar más tiempo con su familia y amigos, lo hubiese perdido. Además, el día anterior por la mañana, se había inscrito para correr el 9 de enero de 2016 la GR10-Xtrem de 100km., donde le piden como requisito haber finalizado un Trail de más de 60 kilómetros en 2015. Por lo que, tendría que correr otra carrera antes de esa fecha.

Se recompuso mentalmente y se dijo a sí mismo "a partir de aquí a saco, a ganar la carrera como sea". Y empezó a tirar a muerte. Para eso se había entrenado. Había acostumbrado a su cuerpo a hacer ejercicio todo el día, con pesas, bicicleta, correr, natación… Además de estar todo el día de pie en su trabajo haciendo algunos esfuerzos físicos. Incluso, dormía poco para soportar mejor la noche corriendo. En algunos tramos peligrosos bajó la marcha. Pero, en cuanto pudo correr en llanos y subiendo, fue al máximo de su capacidad. A tope. Pensó que podría alcanzar a quien fuese por delante en tres puntos clave, subiendo al Talayón, en la Cruz de Tres Reinos o, si no, en la subida a los morrones. Le habían puesto una zancadilla en el camino, y se había caído. Pero, al levantarse, ya nadie le podría parar. Ahora estaba, incluso, más "enchufado" que al principio de la carrera. Tenía una motivación extra para intentar ganarla. Era lo mejor que podía hacer. Con salud. Sin enfadarse. Decidió demostrar su valía.

Por otra parte, a las 8:31h., mi madre enviaba un demonio morado al grupo de WhatsApp familiar, en cuanto vio que mi hermano aparecía en cuarta posición:

Demonio morado de WhatsApp

Y todos empezamos a intervenir comentando lo que estábamos viendo por pantalla:

–Ya nos contará si ha parado a desayunar o qué– bromeé yo.

–Seguro que le ha dado rabia. Tiene mente ganadora– comentó Mamen.

–Aún falta mucha carrera– animó mi madre.

–Sí– dijo mi mujer.

–Lo importante es terminar, va fenomenal– añadí yo como dando ánimos. Aunque tenía mis preocupaciones.

–Desde Ademuz, ya conoce el recorrido, son los 100km que hizo el año pasado– indicó Mamen.

No sabíamos lo que habría podido pasarle. Hicimos algunas conjeturas. Pero, seguía en carrera. Así que, con eso estábamos más o menos tranquilos. Yo pensé que si había sido una indisposición y después se había repuesto, podría volver a remontar. Sin embargo, también pensé que si había sufrido algún tipo de lesión, entonces la cosa era peor. En cualquier caso, teníamos que esperar a que pasase el siguiente control para conocer su evolución.

Subiendo al Talayón, adelantó a Lamberto Vidagany y Carlos Vicente, que iban en segunda y tercera posición en ese momento. Le preguntaron qué le había pasado y les contó brevemente el incidente. Por otra parte, mi hermano preguntó "¿Quién va el primero? ¿Es Héctor LLopis?" y uno de ellos le contestó "No. Al primero ya lo reconocerás cuando lo veas. No se lo creé ni él que va el primero".

9:44h. - Km. 94 (TALAYÓN)

Por lo visto, hubo problemas técnicos en este punto de control y los tiempos no se mostraron en directo en la web. De modo que, desde casa no vimos los tiempos cuando los corredores pasaron por Talayón.

Mucho más tarde, ahora no recuerdo en qué momento de la carrera, ya se pudieron consultar los tiempos de paso por el Talayón, que fueron los siguientes:

Tiempos en kilómetro 94 UTR-170 Talayón

En el Talayón, como se puede apreciar, Antonio Requena le llevaba 9 minutos de ventaja.

Por otra parte, más o menos en el kilómetro 95, empezó a notar un dolor en la ingle izquierda que le acompañaría el resto de la carrera. Era otro contratiempo más. Realmente, tenía dolores en las piernas con los que había convivido desde hacía ya muchos kilómetros. Pero, el dolor en la ingle le resultaba demasiado molesto. Así pues, en Santerón se echó Reflex. Más tarde, a partir de Arroyo Cerezo, tomaría Ibuprofeno y Gelocatil.

10:14h. - Km. 98 (SANTERÓN)

Hasta que los tiempo de paso por Santerón no fueron publicados, no supimos que había adelantado a dos corredores, subiendo hasta la segunda posición.

Tiempos en kilómetro 98 UTR-170 Santerón

En cuanto vimos el nombre de mi hermano en la pantalla, nos pusimos muy contentos. Si en algún momento tuvo un contratiempo, parece que se había recuperado. La diferencia con  el primero seguía siendo de 9 minutos. Pero, al tercero y cuarto, ahora les aventajaba en 8 y 12 minutos, respectivamente.

12:06h. - Km. 110 (ARROYO CEREZO)

En este paso, observamos con alegría que se había acercado un poco más al primero. Se encontraba a 4 minutos solamente.

Tiempos en kilómetro 110 UTR-170 Arroyo Cerezo

Finalmente, subiendo a la Cruz de los Tres Reinos, consiguió alcanzar a Antonio Requena, quien le preguntó qué le había pasado y se lo explicó brevemente.

Paró a mear en ese momento. Lo hizo cada 45 minutos aproximadamente durante toda la carrera, por norma. Después, volvió a alcanzar a Antonio Requena y empezó a tirar dejándole atrás.

13:08h. - Km. 116 (CRUZ 3 REINOS)

A este paso de control, llegó con 39 segundos de ventaja sobre el segundo clasificado:

Tiempos en kilómetro 116 UTR-170 Cruz 3 Reinos

Para los familiares y amigos, fue otra alegría más. ¡Ya iba el primero otra vez! Estábamos emocionados de ver que había remontado. No parecía que hubiese sufrido una lesión y, si había tenido una indisposición, parecía que se había recuperado. Pero, todavía no sabíamos qué le habría podido pasar.

En ese momento, se me ocurrió entrar en Facebook. Entonces vi que varias horas antes, en concreto a las 9:48h., la organización había escrito un comunicado pidiendo disculpas a los corredores que se hubiesen visto afectados por la desaparición de balizas, o por las balizas cambiadas de lugar.

¡Ahí estaba la razón! Pero, me pregunté ¿cómo era posible que mi hermano saliese tan perjudicado bajando de la primera a la cuarta posición? Enseguida hice una tabla para comprobar qué tiempo habían perdido los primeros 8 clasificados en el tramo Ademuz-Negrón. No entendía bien qué había podido pasar. La organización decía en su comunicado que varios corredores habían sido afectados. Pero, según mis cuentas, Paco era claramente el más perjudicado. Incluso, me atrevería a afirmar que el único.

Varias horas más tarde –a las 17:51h.– publiqué en Facebook la siguiente imagen:

Ultra Trail El Rincón 170 kilómetros. Ademuz-Negrón

Me resultaba muy llamativo que entre él y los tres siguientes corredores hubiese una diferencia muy similar de pérdida de tiempo, apróximadamente media hora. Además, con respecto al sexto y octavo corredor, la diferencia llegaba hasta los 40 minutos. De los otros corredores, supuse que quizás bajaron el ritmo en ese tramo. Varios días más tarde, confirmé que estaba en lo cierto –al menos con respecto a Víctor García– al leer lo que decía Antonio Requena en su crónica:

"Camino a Negrón, Víctor se quedó atrás y Carlos nos alcanzó a Lamberto y a mí."

Por otro lado, hay que tener en cuenta que mi hermano paraba poquísimo tiempo en los controles. Lo justo para comer algo en 2 ó 3 minutos y seguir adelante. Sin embargo, Antonio Requena escribió en su artículo la siguiente escena que tuvo lugar en Ademuz:

"Siempre recordaré aquella estampa: los cinco tirados en el suelo, con las zapatillas quitadas, cambiándose de ropa, reorganizando mochilas, cargando GPS, charlando con los del control, una señora que me reconoció del año pasado..."

Paco no se desató las zapatillas ni una sola vez. Piedrecita, pincho, tierra o lo que fuera que entrase en la zapatilla, allí se quedó hasta el final. Además, tiene la suerte de que no le salen ampollas en los pies. Ni se cambió de ropa. Intentaba no perder ni un segundo en otra cosa que no fuese correr o comer.

Respecto a la imagen que subí a Facebook, la acompañé con el siguiente mensaje, haciendo saber que los familiares estábamos muy disgustados:

Mensaje en Facebook UTR-170

Por otra parte, comenté en el comunicado de la organización lo siguiente:

Comentario en Facebook UTR-170

Los comentarios de otros fueron:

Otros comentarios en Facebook Ultra Trail El Rincón 170

La buena noticia era que, a pesar de todo, volvía a ser el primero. No había tenido una lesión y, por tanto, tenía muchas posibilidades de ganar la carrera.

Bajando de la Cruz de los Tres Reinos, decidió empujar a tope. Quería distanciarse del segundo y sabía que ese era un buen momento para él. Le dolía la ingle. Pero, no era momento de quejarse, sino de empujar para adelante. Así, en el siguiente punto de control, consiguió 36 minutos de ventaja.

15:47h. - Km. 136.8 (OFICINA TURISMO)

Mamen estaba allí con sus hijos. Llevaban varias horas esperando a que llegase y ella estaba hecha un flan de nervios. Cuando le vio llegar, se dio cuenta que no tenía buena cara.

–¿Paco, qué tal estás?– le prenguntó nada más encontrarse.

–Estoy fastidado– contestó él.

–¿Estás fastidiado?

–Mamen, llevo doce kilómetros de más y prácticamente dos horas de más.

–¡No me digas! ¿De más? ¿Doce kilómetros de más?– preguntó ella muy alarmada.

Le acompañó mientras comía algo y se despidió medio llorando. Estuvieron juntos muy poco tiempo, no llegó a 3 minutos. Después, nos envió a la familia un mensaje de voz que decía así:

"A ver, acaba de pasar ya por aquí, por Infoturis, os he enviado unos vídeos de uno cuando llegaba, otro cuando estaba comiendo y otro cuando se iba. Eh… tiene una cara de hecho polvo que no os lo podéis ni imaginar. Dice que le duele mucho una ingle, una pierna. Está claro que va el primero, porque el segundo todavía no ha aparecido, pero él va andando. Me ha dicho que llegará sobre las once de la noche, y le faltan todavía 32 kilómetros. Y que es muy duro, porque además dice que ha hecho doce kilómetros de más porque se ha perdido. Y ha hecho doce kilómetros de más. Que se ha caído dos veces. Una se ha caído de morros, todo de cabeza. Pero, vamos, no le he visto ningún corte ni nada. Está bien. Pero…, vamos que lo está pasando un poquito mal. Venga, un beso chicos, hasta luego."

En ese control, los ocho primeros corredores que llegaron de la 170 hicieron los siguientes tiempos:

Tiempos en kilómetro 136 UTR-170 Oficiona Turismo

Por el tono de voz, se notaba claramente que mi cuñada estaba muy preocupada y nerviosa al ver el gran esfuerzo que estaba realizando su marido. Estaba impactada y sufriendo mucho. Me atrevería a decir que más incluso que él. Era un sufrimiento distinto. Además, él se había preparado para sufrir. Ella no. De todas formas, Paco me explicó después de la carrera que salió de ese control con un dolor muy fuerte en el estómago. Algo no le sentó bien comiendo y por eso salió andando. Pero, al poco rato se le pasó y volvió a correr.

Iba en dirección a los morrones y le dio sueño. ¡Se dormía corriendo! Así que, se dio unas tortas y dijo así mismo "¡Paco despierta!".

Por otra parte, a pesar de todo lo que le había pasado, él estaba disfrutando de la carrera. Antes de empezarla, ya sabía que le podía pasar cualquier cosa. De todas formas, él estaba ahí, liderando la carrera. Estaba ganando una carrera dificilísima. ¿Cómo no podía estar feliz? Además, se estaba acercando a la durísima cuesta de los morrones. ¡Otra razón para disfrutar! Seis kilómetros de subida mortales.

Afrontó la subida con calma. La conocía del año pasado y sabía que si no dosificabas las fuerzas te podías reventar. Algunos corredores de la 100 le adelantaron inicialmente. Pero, él siguió dosificando y no forzó. Después, adelantaría a todos los que le pasaron. Arriba vio a gente destrozada. Tiene el recuerdo de ver a un corredor en concreto, tumbado en el suelo que estaba blanco, retorciéndose del sufrimiento.

Cuando llegó, miró su reloj y se dio cuenta que había subido la cuesta en menor tiempo que el año pasado, a pesar de que este año estaba haciendo la 170. Esto le dio mucha confianza para el resto de la carrera, le confirmaba que estaba muy bien físicamente. Tenía dolores, obviamente, pero estaba preparado para soportarlos y seguir tirando.

17:46h. - Km. 144.5 (MORRONES)

A las 17:51h. publiqué en Facebook lo que he comentado anteriormente. Pues, aunque iba el primero, de alguna manera, quería hacer saber a los que le habían perjudicado que él no estaba solo, que sus familiares estábamos pendientes de la carrera. Que notábamos que algo raro estaba pasando.

En ese control aventajó al segundo en más de una hora. Y al tercero en casi hora y media:

Tiempos en kilómetro 144 UTR-170 Morrones

Sus amigos y familiares estábamos eufóricos. Si no volvía a tener contratiempos, iba a ganar la Ultra Trail el Rincón de 170 en su IV edición. Algo al alcance de muy pocos. De hecho, hasta ese día, algo que solo el gran Francisco Robres Monforte había hecho.

Ahora mismo quiero decir "¡Gracias Francisco Robres! Has sido una gran inspiración para mi hermano, aunque tú no lo sabías"

Como decía... sus amigos y familiares estábamos contemplando cómo estaba haciendo una gran proeza. Me imagino a Guillermo –amigo nuestro de toda la vida– mirando los tiempos de control por Internet a cada momento. Me imagino a su querido amigo Antxon haciendo lo mismo y alegrándose de lo que estaba haciendo su amigo Paco. ¿Cómo no? Nuestro primo Alex, que tan buenos consejos le ha dado sobre cómo nadar, también estaba siguiéndole. Veo también a los hermanos de Mamen –Anabel y Pedro– y a sus respectivas familias siguiendo la carrera. ¡Qué emoción para todos!

18:59h. - Km. 155.5 (TORMÓN)

En este punto de control seguía el primero. Ahora aventajaba en una hora y veinticinco minutos al segundo –que ya no era Antonio Requena– según vimos en Internet:

Tiempos en kilómetro 155 UTR-170 Tormón

No había dudas, estaba haciendo un carrerón. De algo estaba sirviendo toda su preparación. ¡Era increíble! Hacía solo tres años y medio que empezó a hacer deporte y ahora estaba ganando una Ultra Trail de 170. La primera que corría y la estaba ganando.

Recuerdo que, en verano de 2012, en pleno agosto –cuando solo hacía unos dos meses que había empezado a correr– al salir de trabajar a las 14:00h. se cambiaba de ropa y se iba a correr entre las 14:30h. y las 15:30h. aproximadamente, con más de 40 grados al sol. Amigos suyos que le veían corriendo por la calle chorreando de sudor le decían "¡Paco, estás loco, te va a dar algo!". Después –pero no antes de hacer sus series de abdominales y ejercicios varios– se duchaba y comía antes de ir a trabajar nuevamente por la tarde.

Y no solo se había preparado físicamente. Cambió su alimentación por completo, comiendo menos cantidad, pero más veces al día y de una mejor calidad. Redujo el consumo de grasas, nada de bollería industrial ni bebidas con gas –bueno alguna vez sí pecaba–, incluyó en su dieta mucha fruta a lo largo del día, mucha agua –alrededor de 4 litros al día–, muchos hidratos de carbono y proteínas...

Por otra parte, en los últimos tres años ha leído muchos libros –alrededor de 25– relacionados con la alimentación y el deporte. 

20:10h. - Km. 163.5 (EL CUERVO)

Desde casa, no pudimos ver cuándo pasó por este punto de control, ya que, no aparecían los tiempos en Internet. Tuvimos que esperar hasta el kilómetro 170 –la meta– para saber cómo iban. Ahora bien, más tarde, después de finalizar la carrera, estos fueron los tiempos que pusieron, donde vimos que había alcanzado la máxima diferencia de toda la carrera con respecto al segundo, ¡una hora y treinta y tres minutos!

Tiempos en kilómetro 163 UTR-170 El Cuervo

En un momento dado, vio un cartel que indicaba el kilómetro 30 a los corredores de la UTR-34, cuya salida iba a tener lugar al día siguiente –11 de octubre– a las 9:00h. Así pues, estaba a tan solo cuatro kilómetros de acabar la carrera. Sabía que iba el primero. Ahora bien, no sabía cuánto tiempo de ventaja llevaba al segundo. No tenía ni la menor idea. No sabía si el segundo estaba a cinco minutos, a media hora o a más. Como se puede ver en la imagen anterior, en el kilómetro 163.5 (EL CUERVO) aventajaba en 1 hora y 33 minutos al segundo. Pero, él no tenía ni idea.

A los pocos minutos vio unas casas. Pensó que ya estaba llegando a Castielfabib, aunque le parecía raro, ya que, desde la señal que había visto hacía poco, solo habría recorrido un kilómetro y medio aproximadamente. Le preguntó a una señora que pasaba por allí "¿Esto es Castielfabib?". La mujer le dijo que sí. Mi hermano le dio las gracias y continuó. Vio una señal que le indicaba ir por la derecha bordeando las casas. Siguió las señales y observó que se iba alejando del pueblo. Pensó que quizás el recorrido daba un rodeo al pueblo y todavía le faltaban otros dos kilómetros aproximadamente. Esto sí le cuadraba.

Siguió avanzando. En un momento dado, empezó a ver que las señales estaban en una acequia por encima del camino. Subió a dicha acequia y siguió avanzando siguiendo las señales, cuando, de repente dejó de verlas. No encontraba por dónde seguir.

La mujer le había dicho que ya estaba en Castielfabib. Pero, él se estaba alejando y de repente las señales habían desaparecido. Estaba muy cerca de la meta, pero no la encontraba. Se preguntó,"¿otra vez, qué está pasando aquí?"

En ese momento, después de casi 40 horas sin dormir –el día anterior se despertó a las 7 de la mañana– y con todo el cansancio físico y mental que llevaba acumulado por todo lo que le había pasado durante la carrera, dedujo erróneamente que quizás esa ruta era por donde tendría lugar la salida de la UTR-34 al día siguiente. Pensó que, por esa razón, se estaba alejando de Castielfabib –más o menos unos 700 metros– y que quizás él se había equivocado en algún cruce anterior. ¿Qué otra cosa podía ser? Por tanto, decidió retroceder. 

Después de volver sobre sus pasos unos 500 metros, todavía sin llegar a las casas, comprobó en un cruce que las señales estaban bien. Por consiguiente, pensó que no se había equivocado de camino y se dio media vuelta para volver a intentar encontrar la siguiente señal. En la siguiente imagen se puede ver por dónde iba el recorrido de la prueba.

UTR-170 Cuesta del Rato - Castielfabib

Llegó nuevamente a la última señal que había encontrado antes en la acequia. Pero, a pesar de buscar y rebuscar no encontraba la siguiente señal. Dijo "¡Me cago en la mar, para dos kilómetros que faltan!". Retrocedió otra vez hasta la Cuesta del Rato. Cuando llegó allí, vio las luces de dos corredores de la 100 a los que antes había adelantado. Se esperó a que llegasen a su encuentro. Les dijo lo que le estaba pasando y fueron los tres juntos hacia adelante. Llegaron al punto donde antes había estado mi hermano y los tres se pusieron a buscar por la acequia. Nada, no encontraban por donde seguir, hasta que a uno de los corredores de la 100 se le ocurrió bajar de la acequia al camino nuevamente. Bajaron los tres a buscar por allí y, finalmente, Paco encontró la siguiente señal. Continuaron juntos y, en un giro concreto del recorrido, vieron Castielfabib. ¡Por fin!

Sabía que iba el primero de la 170 y estaba llegando a meta. ¡Iba a ganar! Sin embargo, todavía tendría un susto más.

De pronto, empezaron a ver luces de otros corredores que se acercaban por detrás a unos 250 metros. Entonces pensó "mira que si el segundo está entre ellos y me adelanta". Esto no era así, pero él no lo sabía. Cruzaron el río por tres piedras gigantes y empezaron a subir una rampa. Estaban a unos 800 metros de la meta. Los otros dos corredores iban andando y él les acompañaba. Pero, de seguir a ese ritmo les alcanzarían seguro. Así que, decidió apretar a muerte. Dejó atrás a sus dos acompañantes y se fue para arriba. Tenía que hacer un sprint final cuesta arriba hasta la meta. No podía ser que, después de todo, le adelantasen casi llegando al final. No lo hicieron.

Subiendo la rampa, vio a gente de la organización. Uno cogió una emisora y avisó a los que estaban en la meta de que el dorsal 2, el primero de la 170, subía para arriba. Mi hermano siguió tirando, llegó al final de la rampa y fue hacia la izquierda dando un giro de casi 180 grados. Allí vio que todavía había más rampa. Tiró para adelante. Tenía que echar el resto. Ya casi había llegado. De pronto vio a Héctor y Marcos –sus hijos de 6 y 8 años– junto a otros niños que bajaban corriendo. Pero, él no podía parar para abrazarles, tenía que continuar. Les gritó "¡No! ¡Subir, subir! ¡Vamos a la meta!" Los adelantó. Hizo un último giro hacia la derecha y ya vio que llegaba a la plaza desde donde hacía casi 27 horas había partido. Enseguida vio el arco de meta. Oyó que la gente le silbaba y vitoreaba. Le aplaudían. Escuchó al speaker decir su dorsal, su nombre, su tiempo y que además había hecho 12 kilómetros de más. Levantó los brazos y cruzó la meta. La cinta se cayó al suelo y dijo "¡Lo conseguí!".

Paco Pes llegando primero a la meta en Ultra Trail El Rincón de 170 kilómetros

Primero le recibió el alcalde de Castielfabib (Eduardo Aguilar) –y director de la carrera– para ponerle una medalla y darle un abrazo. Luego, el speaker (Javier Cortés) habló con él, se disculpó en nombre de la organización por lo ocurrido y le dio la enhorabuena. A continuación, le dio pie para que hablara por el micro.

A día de hoy, no recuerda bien lo que dijo, tan solo que nombró el tiempo perdido y que se despistó en la Cuesta del Rato. El micro fallaba. Pero, sobre todo, él buscaba a Mamen –como cuando Rocky Balboa buscaba a Adrian al final de la película Rocky (1976)– que estaba en segunda fila. Le costó encontrarla. Él quería que ella le tocase y pudiese comprobar que estaba bien. Era lo único que le importaba en ese momento. Finalmente, la vio toda emocionada y se abrazaron.

LA META: 21:43h. - Km. 170 (CASTIELFABIB)

Tanto esfuerzo había merecido la pena. Había conseguido su sueño. Muchísima gente le pidió hacerse fotos con él, le felicitaban.

Sintió mucha alegría al llegar, estaba muy orgulloso de sí mismo por lo que acababa de hacer. Sintió una gran satisfacción porque, palabras suyas "el trabajo realizado durante tanto tiempo había dado sus frutos".

No tenía más que gratitud para su familia –especialmente hacia su mujer e hijos– por tanto tiempo entrenando y no estar con ellos. Su emoción era muy grande después de todo lo que le había pasado, todos los obstáculos y contratiempos que había sufrido. Había pasado frío, se había perdido en la niebla, había visto decenas de ojos observándole por la noche (conejos, lechuzas, zorros...), tuvo incontables tropiezos y resbalones, se hirió las piernas con zarzas y pinchos de todo tipo, le dio muchas patadas a piedras, se rompió una uña, sufrió tres caídas y pudo poner las manos en todas ellas antes de estrellarse al suelo. Tuvo muchos dolores musculares, calambres, se clavó una rama en un muslo. Sufrió dolores estomacales y malestar general. La soledad le acompañó toda la noche hasta Ademuz, donde le pasó lo que le pasó y tuvo un porrón de pensamientos. A pesar de todo. ¡Había ganado!

A las 22:05h. la organización anunció en Facebook que mi hermano había ganado la UTR-170:

Paco Pes campeón de 170 kilómetros en UTR - Francisco Vicente Pes Rivas

Después, la gente empezamos a escribir comentarios:

Felicitaciones a Paco Pes al ganar la UTR de 170 kilómetros en 2015

Como se puede ver en los comentarios, se produjeron algunas irregularidades. De hecho, la organización descalificó a uno de los corredores que por lo visto se había saltado varios controles del final y, de la nada, apareció en la meta en segunda posición.

Ahora me planteo que, si eso de verdad fue así, si de verdad intentó hacer trampas, ¡qué vergüenza para ese corredor! Y me pregunto, ¿cómo lo hizo? ¿recibió ayuda? No termino de comprender bien que, con lo sano que es este deporte, alguien pueda hacer eso. Además, no vas a ganar la copa del mundo, ni siquiera vas a ganar dinero ganando esta carrera. El premio era un jamón y unas botellas de vino y zumo. ¿Por qué lo hizo entonces?, me pregunto.

Para mí, el verdadero premio de esta prueba era terminarla. Por otra parte, otros muchos comentarios eran felicitaciones a mi hermano, como se puede ver en la siguiente captura de pantalla.

Felicitaciones a Francisco Vicente Pes Rivas al ganar la UTR-170 en 2015

Hablé con Mamen y Paco por teléfono a las 21:51h. para felicitarle. La llamada duró dos minutos y cincuenta y ocho segundos. Él estaba atendiendo a todo el mundo que se le acercaba para felicitarle o hacerse una foto junto a él. También tenía que recuperarse y quedamos en hablar más al día siguiente.

AL DÍA SIGUIENTE: DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015

A las 9:15h. llamé a Mamen. Mi sorpresa fue saber que, por lo visto, cuando salieron de Castielfabib la noche anterior para ir a una casa de la familia que tienen en la Sierra Calderona, Paco sitió fuertes dolores en el estómago hasta tal punto que tuvieron que ir a urgencias en Ademuz y, después, buscar alojamiento para pasar la noche.

Sobre ello, Mamen y mi hermano me han pedido que quieren expresar públicamente su más sincero agradecimiento a todas las personas que les ayudaron esa noche, tanto para ir a urgencias, como para buscar alojamiento: Silvia, José Luis, Teresa, Ana y otras personas de las que desconocen sus nombres, pero que fueron todas muy amables con ellos. En la siguiente foto Teresa y Ana están a la derecha.

Paco Pes en Castielfabib con voluntarios de la Ultra Trail El Rincón

No recuerdo bien si fue en la primera o en una segunda llamada que le hice a Mamen esa misma mañana, cuando me contó lo que mi hermano se había encontrado dibujado en el suelo a la salida de Ademuz. A ella, Paco se lo había nombrado por encima cuando se vieron en el kilómetro 136.8 (OFICINA TURISMO). Pero, para mí, era la primera noticia que tenía. Me lo contó cuando yo le pedí que le preguntase a mi hermano si tenía conocimiento de que otros corredores fuesen afectados en el tramo Ademuz-Negrón. Entonces, ella no conocía todos los detalles, pero sí lo más importante. Fue justo en ese momento cuando decidí escribir este artículo y, más tarde, Paco me contó todos los hechos como los he relatado anteriormente.

¡FELICIDADES PACO!

Alrededor de las 12:00h. dieron los trofeos. En la siguiente foto posaron los tres primeros clasificados.

Paco Pes primer puesto en Ultra Trail El Rincón de 170 kilómetros

"¡Felicidades Paco! Nos has dado a todos una lección de fuerza de voluntad y superación espectacular. Muchos ya sabíamos que eres un cabezota del copón y que cuando se te mete una cosa en la cabeza, no paras hasta que la consigues, contra viento y marea. Ahora ya lo sabe todo el mundo. Has ganado la IV edición de esta carrera venciendo a todas las adversidades habidas y por haber. Te pusieron varias zancadillas en el camino, pero no han podido contigo. Les has ganado. ¡Enhorabuena! Has pasado a la historia de esta carrera como el que la ganó haciendo 12 kilómetros de más, aunque creo que fueron 14 si contamos el despiste del final ¡A ver quién supera eso! Podrías haber terminado la carrera en menos de 25 horas si no hubieses tenido tantos problemas. Pero eso ya da igual. Puedes estar bien orgulloso de lo que has hecho. Te lo dice tu hermano, que es dos años y medio más mayor que tú. Un abrazo."

También, quiero dar la enhorabuena al resto de corredores, terminasen o no la carrera. "Solamente por el hecho de intentarlo, ya tenéis mi admiración."

Por otro lado, como anécdota y "remate final" a todo lo sucedido, en los trofeos que le dieron por ser el primero en las clasificaciones "absoluta hombres" y "senior hombres" indica que ha ganado la VI edición de la prueba, en vez de la IV.

Trofeos UTR-170

Para mayor lío, en su dorsal pone que corría la III edición.

Francisco Vicente Pes Rivas - Ultra Trail El Rincón

Entonces… ¿corrió la tercera y ganó la sexta?  ¡Es un monstruo!

Bromas aparte, en estos últimos días, he leído muchos calificativos sobre esta carrera que despierta y genera tantas pasiones, tanto a los corredores como a todos los que la rodean: que si es una de las mejores de la Comunidad Valenciana, que si es una de las más difíciles de España, que si es una carrera demoníaca, que si es un gran desafío, que si lleva al límite a los corredores, que si es superextrema por el terreno... Pues bien, ¿qué voy a decir yo después de escribir este artículo y haber vivido la carrera como si fuera una película? Pues que sí, que es demoníaca, que es extrema, que es muy dura… y ahí es donde radica uno de sus mayores encantos. 

Por otra parte, que cuatro imbéciles hayan intentado perjudicar a la carrera poniendo más adversidades, al final… lo que han conseguido es, en mi opinión, que esta carrera todavía sea más atractiva para el año que viene. 

Si los responsables de quitar o cambiar balizas pensaban que estos tipos capaces de estar horas y horas corriendo, solos durante la noche, pasando frío, con dolores musculares terribles, bajo la niebla, sufriendo caídas, recibiendo golpes de pedruscos en los tobillos, haciéndose cortes en las piernas con todo tipo de zarzas, pinchos y hierbajos, dando patadas a piedras que no ven en la oscuridad de la noche, rompiéndose las uñas de los pies, con llagas y ampollas, sufriendo resbalones, jugándose la vida al lado precipicios con caídas de 50 metros o más, corriendo por sendas de 30 centímetros junto a acequias y ríos, yendo a cuatro patas en algunos tramos, etc., si de verdad pensaban que estos tipos iban a abandonar por sus acciones, es que no saben nada. De hecho, lo que han conseguido es hacer más mítica esta carrera. Yo mismo no hubiese escrito este artículo si la carrera se hubiese desarrollado con normalidad. Pero, justamente, fue la injusticia que sufrió mi hermano lo que me llevó a escribirlo.

Por tanto, animo a toda la organización de la carrera, voluntarios y colaboradores, a seguir trabajando –siempre hay cosas que mejorar– para que, edición tras edición, el Ultra Trail el Rincón se convierta en la carrera que todo corredor quiera participar.

En la siguiente foto, mi hermano está junto a Eduardo Aguilar, alcalde de Castielfabib y el mayor responsable de todo este "tinglao":

Paco Pes con Eduardo Aguilar, alcalde de Castielfabib

MENCIÓN ESPECIAL PARA LA REINA DE MI HERMANO

Creo que, una mención especial se merece Mamen. He dicho que Paco se ha preparado solo, entrenando solo, etc. Ahora bien, él siempre está dando las gracias a su mujer, porque si no fuese por ella, realmente, no hubiese podido hacer todo lo que ha hecho. Sin su apoyo, no lo hubiese conseguido.

Paco y Mamen en Castielfabib

Para mí, Mamen es la segunda protagonista más importante de esta historia. ¡Al final va a ser cierto que detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer!

"¡Felicidades Mamen! ¡Qué grande eres! Sin ti todo esto no hubiese sido posible. Y lo sabes. Sé que ahora Paco ya está pensando en otros objetivos. Sé que ahora se plantea nuevos retos. Mamen, piensa que su éxito depende de tí. Uf... No me gustaría estar en tu lugar ¡Qué gran responsabilidad!. No, en serio. Mucho ánimo con vuestros proyectos. Un beso."

ACERCA DE ESTA HISTORIA

Todos los detalles que he relatado sobre la carrera, pensamientos que tenía Paco, conversaciones con otros corredores, etc., los he escrito en base a las conversaciones que he tenido con él por teléfono y he intentado ser lo más fiel posible a lo que pasó, revisando los tiempos de control, llamadas con Mamen, los mensajes de la organización en Facebook, los mensajes de nuestro grupo familiar en WhatsApp, etc. Para ello, he invertido alrededor de 100 horas. Puede que algún hecho ocurriese antes o después que otro, puede que algo no lo dijera o pensara exactamente igual mi hermano. También está mi interpretación personal de los hechos, que puede ser errónea en algún detalle. De hecho, he omitido algunas cosas, por no estar seguro de decirlas bien. En cualquier caso, si alguien quiere aportar más luz sobre cómo transcurrió la carrera, aportando nuevos datos o vivencias de la misma, podéis hacerlo en los comentarios.

¡A TIRAR!

Y para terminar, os dejo unas palabras que me dijo mi hermano cuando me relató cómo empezó esta aventura:

"Me coloco delante en primera línea y en el centro, pasan los minutos y empieza la cuenta atrás, estoy muy tranquilo, dan la salida y a correr. Salen cuatro corredores delante de mí. Pero, en un par de kilómetros me pongo el primero y... ¡A tirar!"