Renfe condenada a pagar 28.647 euros a mi padre

La Justicia condena a Renfe a indemnizar a mi padre –vecino del Puerto de Sagunto (Valencia)– por los daños que le ocasionó la caída que tuvo en unas escaleras mecánicas de la estación de Atocha-Cercanías (Madrid).

Aunque las escaleras mecánicas estaban fuera de servicio por cuestiones técnicas y de seguridad, Renfe retiró las vallas que había puesto la empresa de mantenimiento (Schindler) que impedían transitar por ellas.

Escaleras mecánicas paradas en la estación de Atocha-Cercanías Madrid.

[ Escaleras mecánicas paradas «fuera de servicio» por las que Renfe permitía acceder desde el vestíbulo de la estación de Atocha-Cercanías (Madrid) al andén 1 (vías 1 y 2) ]

Una de las pruebas fundamentales en el juicio –celebrado el 18 de noviembre de 2020– fue un escrito que, a petición de nuestro abogado, Schindler envió al Juzgado informando que el 9 de agosto de 2017 procedió a paralizar y dejar fuera de servicio todas las escaleras mecánicas que daban acceso desde el vestíbulo de la estación de Atocha-Cercanías a los andenes (10 escaleras en total, incluida por la que se cayó mi padre). La razón de ello fue porque no reunían las debidas condiciones de seguridad al haber alcanzado el fin de su vida útil.

Después, Renfe trasladó a Schindler su voluntad de abrir las escaleras al uso peatonalizado de los usuarios, pero Schindler –por escrito, de manera expresa y en varias ocasiones– recomendó en contra del uso y tránsito de las escaleras paradas, porque entendía que no cumplían con los requisitos de seguridad necesarios.

No obstante, a principios de septiembre de ese año, y a pesar de lo indicado por Schindler, Renfe quitó las vallas y los carteles donde se indicaba que las escaleras mecánicas estaban fuera de servicio, dejándolas paradas y accesibles a los usuarios.

El 18 de septiembre de 2017, mi padre, haciendo caso a las indicaciones de un empleado de Renfe que le encaminó hacia dichas escaleras para ir al aeropuerto (sin avisarle de que estaban fuera de servicio) y siguiendo la multitud de carteles y señales (flechas, dibujos de aviones, etc.) que apuntaban hacia dichas escaleras, se dispuso a bajar por ellas, sufriendo la caída donde se golpeó contra aproximadamente 35 escalones metálicos que le provocaron la rotura de ambos hombros, un derrame cerebral y múltiples heridas por todo el cuerpo.

A pesar de todo, Renfe siguió permitiendo a los usuarios transitar por dichas escaleras mecánicas paradas (estando fuera de servicio) durante aproximadamente medio año más. En el siguiente vídeo que yo mismo grabé un par de días después del accidente (al igual que la imagen anteriormente mostrada) y que aportamos a la demanda junto a otros vídeos y fotografías, puede verse el acceso que había hacia ellas.

[ Vídeo - Señales en la estación de Atocha-Cercanías (Madrid) encaminando a los usuarios hacia escaleras mecánicas paradas «fuera de servicio» ]

[ Ver vídeo de las escaleras mecánicas en Vimeo ]

SENTENCIA 6/2021

En la sentencia nº 6/2021 del Juzgado de Primera Instancia Nº 2 de Sagunto, emitida el 27 de enero de 2021, la jueza indica que Renfe actuó de forma negligente al permitir el uso de las escaleras mecánicas estando paradas. Asimismo, la sentencia dice que unas escaleras mecánicas no operativas no deben ser utilizadas por los viajeros y Renfe debería de haberlas inutilizado o prohibido su uso.

Por otra parte, la jueza dictamina que, dado que mi padre optó bajar por dichas escaleras (al igual que lo hacía muchísima gente que pasaba por allí), él fue igualmente negligente al 50%, igualando así la decisión que tomó –en un segundo– al ver que estaban paradas, con la irresponsable decisión de Renfe de retirar las vallas y los carteles donde se avisaba que estaban fuera de servicio, actuando en contra de lo indicado por la empresa de mantenimiento.

Por lo que, dicho dictamen, repartiendo la culpa al 50%, nos ha contrariado «en cierta medida» teniendo en cuenta todas las circunstancias (especialmente que tanto el empleado de Renfe como las señales y carteles le encaminaron hacia allí, además de que Renfe incumplió la normativa a sabiendas del peligro al que exponía a los usuarios), pero la jueza ha decidido estimar parcialmente la demanda, sancionando a Renfe Viajeros S.A. a pagar a mi padre la mitad de lo demandado en base a un INFORME MÉDICO-PERICIAL realizado por un médico perito; en concreto, la jueza condena a Renfe a indemnizarle con 28.647,98 euros más intereses, ascendiendo a un total de aproximadamente 30.000 €.

Después de valorar múltiples aspectos, decidimos no recurrir la sentencia, principalmente porque hemos conseguido demostrar la culpabilidad de Renfe y, por otro lado, aunque no nos parece bien que se inculpe a los usuarios por bajar por unas escaleras que Renfe dejó accesibles y con multitud de señales encaminando hacia ellas, no teníamos ninguna confianza de que un recurso ante la Audiencia Provincial prosperase, debido a que nos parecía muy poco probable que cambiaran lo determinado por la jueza. Además, el proceso podría alargarse quizás otro año más.

Posteriormente, la abogada de Renfe nos comunicó que tampoco iba a recurrir si nosotros no lo hacíamos, por lo que entendimos que Renfe no veía ninguna posibilidad de no ser condenada. De modo que, desde el 26 de febrero de 2021, la sentencia es firme.

Y así termina este capítulo de nuestra vida.

CONCLUSIONES

El litigio ha durado alrededor de 3 años y medio, durante los cuales –a pesar de todas las evidencias– Renfe siempre ha negado tener culpa en la caída de mi padre, por lo que nos satisface mucho que finalmente la Justicia nos haya dado la razón y la haya sancionado.

Ahora bien, personalmente, me parece inconcebible que una empresa pública y dependiente del Ministerio de Fomento de España, como lo es Renfe, haya actuado de forma tan negligente, poniendo en peligro durante muchos meses a miles de usuarios en la estación de Atocha –la más transitada del país– y sin embargo, salvo la condena dictaminada por una jueza a raíz de la demanda de Responsabilidad Civil realizada por mi padre –que tengamos conocimiento– ni Renfe ni ninguno de sus responsables ha recibido otro castigo o sanción. Por lo que me pregunto:

  • ¿Cómo puede ser que no exista ningún mecanismo de control para impedir que Renfe incumpla la normativa, poniendo en peligro la seguridad de miles de usuarios durante meses, y tener que demandarla judicialmente haya sido la única vía para demostrarlo?
  • ¿Por qué el que era en ese momento Defensor del Pueblo en funciones (Francisco Fernández Marugán), a quien puse en conocimiento de lo que estaba haciendo Renfe, no hizo nada al respecto?
  • ¿Por qué ni la que por entonces era alcaldesa de Madrid (Manuela Carmena Castrillo) y su Gabinete Técnico, ni la que era presidenta de la Comunidad de Madrid (María Cristina Cifuentes Cuencas) y su Equipo, a quienes también informé del peligro al que Renfe estaba exponiendo a muchos ciudadanos de Madrid –y visitantes de fuera– tampoco hicieron nada?
  • ¿Cómo es posible que habiendo quedado demostrado que Renfe actuó de forma negligente, incumpliendo la normativa y poniendo en peligro la seguridad de miles de usuarios durante meses, no reciba ninguna sanción por ello? Pongamos por ejemplo que se demostrara que alguien se saltara los semáforos en rojo, o circulara a 250 km/h por una carretera durante meses, ¿acaso se podría entender que no se debiera sancionar a dicho conductor?

PARA SABER MÁS

Quienes estéis interesados en saber cómo descubrí la problemática que existía con las escaleras mecánicas de la estación de Atocha-Cercanías y cómo conseguí las pruebas que nos permitieron demandar a Renfe para que fuese condenada, podéis leer el libro “35 ESCALONES” que publiqué en Amazon, donde también relato detalladamente las circunstancias que dieron lugar a la caída de mi padre y denuncio el infierno por el que le hicieron pasar durante más de 90 horas en un box de urgencias del Hospital Fundación Jiménez Díaz, donde fue trasladado en ambulancia inicialmente y le atendieron espantosamente mal, antes de ser llevado al Hospital de Sagunto, donde fue operado y dignamente atendido.

Libro 35 ESCALONES de Carlos Pes

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3 comentarios:

Mamen dijo...

Perfecto artículo que demuestra dónde queda la justicia y dónde la importancia de las personas, a veces en los juicios Golliat es muy grande....Felicidades Carlos por todo tu trabajo de investigación y documentación. Un abrazo.

Miguel angel dijo...

Buen juicio Salomónico, pero en aquel eran 2 personas similares y aquí se mide por igual a una persona mayor de edad, en un entorno de difícil desenvoltura para dicha persona, (no era asiduo del lugar), frente a una empresa de la envergadura de RENFE con los medios de los que dispone o debería disponer. No, no se puede culpabilizar al 50 % ambos contenciosos. Hay una desproporcionalidad manifiesta y debería haberse protegido los intereses del más débil. Totalmente en desacuerdo con la sentencia.

auxias1980 dijo...

Has luchado por una causa justa sin rendirte (q también hubieras podido y todos t habríamos comprendido). Me mereces todo el respeto.

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